Hancock

Una vez más, traigo una crítica de una sonada novedad del cine.

La verdad es que no tenía ni la más remota idea de la existencia de esta película hasta que hace menos de una semana comencé a ver anuncios en televisión. Me quedé bastante pillado y he de decir que no llamó mi atención en el mejor de los sentidos. En fin, que me picó la curiosidad, pero mis espectativas con respecto a la película no han sido en ningún momento espectaculares.

El caso es que decidí que para poder criticar, tenía que verla, y así lo he hecho esta misma mañana.

John Hancock (Will Smith)  es un tipo… ¿cómo decirlo? Bueno, John Hancock es un tipo peculiar. Es un pobre borracho con superpoderes y una inexplicable necesidad de salvar vidas, sin importar el coste (económico) que esto conlleve. Hancock es capaz de volar y tiene súper-fuerza y súper-velocidad, al más puro estilo de Superman. El problema es que debido a su embriaguez perpetua es incapaz de controlarse, especialmente si le llaman imbécil. Al perder el control, los destrozos que causa en sus rescates son tremendamente caros, por lo que todo el mundo le odia.

Pero verá una oportunidad de cambiar cuando, casualmente, salva la vida a Ray Embrey (Jason Bateman), un emprendedor decidido a salvar al mundo de sus miserias. Ray decide ayudar a Hancock a ser un héroe. Le indicará qué hacer para conseguir el respeto y el cariño de las masas, comenzando por una disculpa pública de Hancock, seguida por su entrada en prisión como castigo por los destrozos causados en la ciudad de Los Angeles. Hancock aceptará todo esto a regañadientes, a la vez que se sentirá intrigado por la esposa de Ray, Mery (Charlize Theron).

No puedo contar nada más sin destripar la película, salvo el importante papel de Mery en la vida de John Hancock.

Sí puedo decir, en cambio, que el filme está hecho a medida para Will Smith, cargado de humor, tensión, acción, algo de drama y esa rudeza que le sienta tan bien.

Peter Berg (Collateral, Lions for Lambs) dirige el guión escrito por Vincent Ngo (Hostage, Halo 2 -videojuego-) y Vince Gilligan (The X Files Revelations).

La película en sí es bastante trepidante, de forma que se pasa volando el tiempo que estás en la butaca. Los diálogos no son maravillosos pero tienen el ingenio suficiente para que no se haga aburrido. Los efectos especiales, del montón, teniendo en cuenta los tiempos que corren… Aunque, sin duda, no son el centro de la película (como ocurre en otras ocasiones).

Resumiendo, diré que es un largometraje más que apto para pasar una buena tarde de cine con amigos y olvidarse por un rato de los problemas propios.

Le doy un 7.

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